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LA MAYOR CAUSA DE ESTRÉS

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Hay muchas causas de estrés entre los cristianos. Al ser llamados a vivir en el mundo pero no ser del mundo trae tensión y conflicto en sí. Pero para un cristiano realmente comprometido con Cristo quien quiere ser agente de cambio y transformación en este mundo, yo creo que la mayor causa de estrés es estar demasiado ajetreado o en otra palabra, el afán. Sin embargo, el Señor nos exhorta: “Por nada estéis afanosos…” (Filipenses 4:6a, RVR1960).

Estar demasiado ocupado puede ocurrir por varias razones. Primeramente, hay tanta necesidad alrededor de nosotros en toda parte del mundo. No importa si uno se encuentra en medio de un barrio pobre o una iglesia llena de personas que viven económicamente cómodas, las necesidades de la gente pueden ser económicas, emocionales, intelectuales, sociales, y espirituales. En Cristo, nosotros tenemos la respuesta y los hambrientos de Cristo buscan sus seguidores que les pueden ayudar. Si uno se deja llevar solamente por las necesidades de los demás, termina drenado, agotado y también necesitado. Tournier lo explica de esta forma: “El ejemplo más sobresaliente de este gasto de energía personal en el ministerio pastoral lo encontramos en el Señor Jesús mismo: ‘Entonces Jesús dijo: ¿Quién me ha tocado?… Y Pedro dijo: Maestro, la multitud te aprieta y oprime y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí’ (Lucas 8:46). Esta sencilla frase encierra un rico tesoro para entender la naturaleza del ministerio pastoral: Cuando el pastor ejerce verdaderamente como tal, sale poder de él. La mayor causa de estrés… Escalante 3 “El desgaste es inevitable. Por ello, y comparándolo con una piscina, necesitamos un aflujo continuo de agua si no queremos que nuestra vida emocional y espiritual se quede seca y vacía” (88). Además, vivimos en tiempos repletos de actividades y programas. A veces por encima de la rutina de trabajo y otros compromisos, la agenda de actividades de la iglesia puede ser tan constante para el creyente que puede haber un culto o actividad todos los días, pero cero tiempo de relajación o de estar en familia. “Puede que esté sobreestresado simplemente porque está demasiado ocupado. Puede que sean demasiados compromisos, demasiadas actividades, compuestas por una creciente lista de ‘quehaceres’ añadida a un horario ya agitado” (Colbert 83). Nuestra sociedad vive de forma natural un afán por hacer, hacer, hacer y ser evaluados por cuanto hace. No debe ser así en nuestra sociedad, y mucho menos en la familia de la fe. La falta de organización y buen manejo de tiempo puede también añadir al afán y estar demasiado ocupados. Un hermano de nuestra iglesia, Yancarlos Hernández, quien está actualmente sirviendo como asistente a la administradora de la iglesia dijo el otro día, “Cuando no eres organizado, haces triple trabajo”. Que verdad tan fuerte salió de este joven con todavía poco tiempo en Cristo.

Llevar una vida demasiado ajetreada es sumamente común en nuestros tiempos dentro y fuera de nuestra iglesia. Si uno lleva un ritmo de estar en constante acción, lo más probable es que la persona sufre de un estrés crónico. Jesús nos modeló como vivir la vida de forma saludable y necesitamos aprender de Él. En las Escrituras vemos a Jesús escaparse de las necesidades de otros e ir temprano en la mañana para estar con el Padre (Marcos 1:35), quedarse toda la noche orando (Lucas 6:12), dormir en La mayor causa de estrés… Escalante 4 medio de la tormenta (Mateo 8:24), saber que un amigo cercano estaba gravemente enfermo y seguir su camino sin prisa (Juan 11:6), etc. Nuestro Maestro, Jesús, definitivamente vivió su ministerio en esta tierra siendo un agente de cambio, transformación y acción, pero sin prisa. También vivió sin seguridad económica, pero tampoco a causa de eso se afanaba.

¿Cómo deben los cristianos del siglo 21 aprender a vivir? ¿Cuáles cambios necesitamos implementar en nuestras vidas? Los libros La Fatiga en la Sociedad Contemporánea por Paul Tournier, La Nueva Cura Bíblica para el Estrés por Dr. Don Colbert, Cómo Escapar de la Trampa del Estrés por Mary Southerland y Consejería Cristiana Efectiva por Gary Collins ofrecen muchas buenas sugerencias. Pero a continuación, después de estudiar esos libros y el libro que nunca pasa de moda, La Biblia, comparto mis sugerencias para los cristianos para poder vencer el estrés causado por la vida ajetreada y afanada. Primeramente, creer en Cristo como Salvador no es suficiente para vivir en la plenitud de la vida cristiana. Los creyentes tienen que aprender a depender de Dios. A depender aun cuando en el trabajo y ministerio están bombardeados de demandas y necesidades, cuando estén pasando de escasez y problemas personales, y aun cuando todo está marchando bien aparentemente. En todo momento tenemos que aprender a tener y mantener la confianza en Dios. “Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción, pero ¡tengan valor; yo he vencido al mundo!” (Juan 16:33, RVC). Como seres humanos, luchamos con querer el control. Pero Él es Dios, no ninguno de nosotros seres creados. Además, al entregar nuestra vida a Él en convertirse en su seguidor y discípulo, hemos rendido nuestros La mayor causa de estrés… Escalante 5 derechos a querer el control. El Señor es Dios y no nosotros. Él tiene control y no nosotros. Él es soberano y Todopoderoso… ¿no lo hace digno de confianza? Debemos aprender del ejemplo de Jesús y tener un ritmo de vida que incluye tiempo a solas en silencio diariamente y un tiempo más largo a menudo.

Todas las disciplinas espirituales que enseña la Palabra son importante: leer, estudiar, meditar y memorizar la Palabra, orar por todo, ayunar, servir a otros, y congregarse para mencionar algunas. Pero, en medio de una sociedad tan rápida y ajetreada, tenemos que aprender a vivir en el tiempo de Dios y no según el ritmo mundano. Tenemos que aprender a callarnos y escuchar a Dios en la oración y no solamente ir con nuestra lista para hablarle nosotros a Él. Además, muchas veces nosotros practicamos las cosas al revés. Un cristiano será mucho más enfocado, efectivo y menos estresado si aprende a vivir según el orden en que vivió Jesús. El Maestro primero se apartaba para estar en la presencia del Padre a solas. Ahí Él se alimentaba de esa comunión para después ministrar a los apóstoles, y después a las multitudes. Si como verdaderos discípulos del Maestro aprendemos a primero estar en su presencia antes de salir a cualquier cosa, Él nos ayudará. Seremos librados muchas veces de la trampa de actividad y cosas buenas fuera de tiempo que no están para nosotros hacerlo en ese momento. Al no tener esta área en orden en medio de una sociedad ajetreada y afanada, es inevitable vivir bajo el estrés y agotamiento que viene del “síndrome de la piscina vacía”. Tournier dice: “El [creyente] debe cuidar de su propia persona. Ello es una prioridad, un deber y un derecho. Si es un deber, no debe sentirse culpable cuando lo hace; y si es un derecho, debe sentirse culpable cuando no lo hace… Lo La mayor causa de estrés… Escalante 6 único que no podemos omitir es la necesidad de velar por su cuidado espiritual. El [creyente] no puede estar tan ocupado en las cosas del señor que no tenga tiempo para estar con su Señor. El tener regularmente un tiempo de meditación personal y la lectura de libros evangélicos, que le estimulen y le amplíen los horizontes, todo ello constituye una obligación para el pastor que quiera cuidar de su propia persona. Tomismo podemos decir de una vida de oración regular y sistemática” (93). Para vencer la tendencia al estrés de la vida ajetreada y afanada, tenemos que poder definir que actividades realmente son de prioridad. Esto aplica a la vida personal, familiar, en cualquier trabajo y aun en las actividades cristianas. Lo primero debe ser primero. También, uno debe llevar una agenda para poder visualizar sus compromisos y ponerle en orden de prioridad. Esto va de la mano con otros principio, lo cual es, aprender a decir que no. El factor de poder decir que “no” a personas, compromisos, peticiones, necesidades, etc. en dados momentos es delicado pero esencial. No todas las ofertas son necesarias. Uno no debe llenar su plato con más comida de lo que cabe ahí y sea manejable para el estómago de uno. Tampoco en nuestra vida diaria debemos llenar nuestro plato figurativo de más cosas de lo que podemos llevar. Tenemos que aprender a poner las cosas en orden según su prioridad. Una sugerencia sencilla para algo que tal vez no sea lo más agradable de hacer es hacerlo ya y salir de eso. Si se hace esos tipos de tarea en la mañana por ejemplo, ya no está acechando con la idea de todavía tener que hacerlo luego pesándole a uno. Cuidarse a uno mismo es de suma importancia. Un elemento de cuidarse implica comer una dieta saludable. Especialmente bajo el afán de la vida, uno tiende a La mayor causa de estrés… Escalante 7 tomar las decisiones en cuanto a comida a lo que parece ser “más fácil” o comer según su antojo. Muchas veces, esas elecciones no son las más saludables. Nuestros cuerpos son templo del Espíritu Santo y tenemos como responsabilidad cuidar de ellos. Para estar saludable es necesario hacer ejercicio, lo cual también es una manera excelente para reducir el estrés.

Dios nos creó con la necesidad de sueño y el dormir suficiente es vital para nuestros cuerpos. Sin estos elementos, el cuerpo no tiene la energía necesaria para ser efectivo y poder manejar las presiones que vendrán. También en medio del ajetreo, tomar el tiempo para arreglarse le ayuda a uno sentirse ordenado y listo para la batalla. Practicar relajarse corporalmente diariamente es también otra manera de poder bajar el estrés. Muchas veces, especialmente con una vida ajetreada y afanada, la limpieza y la organización no son prioridades. Pero, es vital y de gran ayuda tomar el tiempo para limpiar y organizarse. En medio de un ambiente limpio y ordenado, uno puede concentrarse mejor en la tarea a mano y también relajarse y despejar el estrés cuando sea el tiempo de hacerlo. Es una muy buena práctica evaluar periódicamente como uno está administrando su tiempo. Muchas veces podemos pasar más tiempo de lo necesario en una tarea, reunión, consejería, etc. por falta de organización y distracciones que roban nuestro enfoque y tiempo (como redes sociales). Otro problema que enfrentan consejeros y ministros a veces es que personas a quien estamos atendiendo no entienden el valor de nuestro tiempo. Puede ser que se manifiesta en su falta de puntualidad, o por mal manejo del tiempo nosotros mismos. Una efectiva La mayor causa de estrés… Escalante 8 administración de tiempo es vital para poder alcanzar hacer lo que Dios quiere que hagamos sin estar abrumados con estrés por lo mucho que hacemos. Otro factor que causa estrés por un estilo de vida ajetreado y afanado es que muchas veces hacemos nosotros cosas que otros están dispuestos y equipados para hacer. Dios nos creó para ser interdependientes y necesitamos aprender a delegar. Nadie fue creado para abarcar todas las cosas. Por eso Dios reparte dones y talentos distintos en medio de los hermanos de la iglesia. El pastor ni ningún ministro lo puede hacer todo. Aun hay momentos cuando lo que sería normal para uno manejar podría ser demasiado y la persona debe pedir y recibir ayuda. Otro elemento de funcionar como un cuerpo en este sentido, es la importancia de tener autoridad sobre uno. La autoridad provee cobertura y puede tener la perspectiva para ayudar a señalar cualquier área de peligro en la vida de uno. Ningún ministro, consejero, pastor, ni creyente puede pretender ser un llanero solitario. Necesitamos autoridad sobre nosotros tanto como necesitamos compañeros al lado con quienes podemos compartir nuestras victorias y luchas. Un alivio para el estrés es reírse. “El corazón alegre constituye buen remedio” (Proverbios 17:22). Debemos aprender a poner en agenda tiempos para divertirse y reírse. Dr. Don Colbert dice, “Una buena risa a carcajadas durante veinte segundos es equivalente a tres minutos en una máquina de remo… La risa libera tensión, ansiedad, enojo, temor, vergüenza y culpabilidad, y puede transformar su actitud y su aspecto” (95). Tal vez sea practicar algún deporte, disfrutar de o participar en unas de las artes (música, artes plásticas, baile, etc.), aprender algo nuevo, o ver La mayor causa de estrés… Escalante 9 cosas cómicas, tenemos que aprender a asegurar que hay momentos para divertirse, tiempos para reírse. Los tiempos que estamos viviendo son días de muchas tensiones, presiones y rapidez. El ajetreo y el afán están dominando a muchas personas, aun dentro de la familia de la fe. Jesús nos advirtió y nos aconsejó: “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembra, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal” (Mateo 6:25-34 RVR60).

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