Educación / Inspiraciónal

Conflictos de la vida: Divorcio

La vision del este ministerio es:   ¡Guiar a los perdidos… a encontrar a Jesús! ¡Ayudar a aquellos que sufren… a recibir el consuelo de Dios! ¡Llegar a aquellos que no tienen esperanza… y enseñarles su Palabra! La mision del... Read More

Un divorcio es algo muy doloroso, para todos los que están involucrados: los esposos, los hijos, los padres, los abuelos. Es como quebrar un árbol en dos mitades ¿Cómo volver a unir ese tronco y sus ramas?

Ciertamente a Dios no le agrada el divorcio, pues le causa dolor a sus hijos, acarreando severas y permanentes complicaciones emocionales y materiales que en nada contribuyen a mejorar la relación de los esposos. Cada cónyuge sentirá que su pacto matrimonial ha sido pisoteado por razón del divorcio y deberá enfrentar sentimientos de culpabilidad, de fracaso, y muchas veces de traición, cuyos efectos se extenderán hacia los hijos, los que crecerán bajo el doloroso estigma de tener a sus padres separados.

No obstante, hay algo que el divorcio no puede hacer, y esto es separar a la persona del amor que Dios tiene por ella. Si tú has sufrido por causa de un divorcio, y te sientes alejado de Dios por esa situación, déjame decirte que estás viviendo en una terrible mentira, ya que Dios te ama en cualquier circunstancia, y Él quiere ayudarte a restaurar tu estabilidad, tu propio bienestar, el de tu esposo o esposa, y el de tus hijos.

Tal vez tu digas: “yo no fui el culpable; sino la otra persona”, pero eso no nos da derecho a mantener en pie el rencor y las ofensas. Tenemos que perdonar de la misma manera en que Dios nos perdona. Confía en Dios: pídele perdón por tus pecados, entrégale esa amargura de tu divorcio, y espera con toda confianza que Dios restaure tu corazón y el de tu familia.