Hola mi nombre es Elsie Méndez. Estoy feliz con tu presencia aquí… Sabes, creo que nos parecemos mucho, ambos estamos motivados a construir una vida apasionante que nos haga sentir realizados con plenitud… ¡Llegó tu tiempo de tomar acción! Llegaste al lugar donde eso sucederá. Ahora es el momento justo donde la vida te trae a mí para darte la mano e inspirarte más. Nada sucede por casualidad. Todo tiene su tiempo y su propósito. He sido una persona que siempre ha buscado “conectarse” con otras almas. Que quiere compartir lo que tiene en su corazón. Así que sigue leyendo. Te diré como llegué hasta aquí, para donde voy y adónde te puedo llevar. Amo lo que hago. Tengo pasión por lo que conozco. Crecí junto a una mujer exquisita, llena de educación y comunicadora innata, que Dios me regaló como madre. Y mi padre, un comunicador feroz, que siempre estaba insistiendo en que fuera mi propio jefe, tomando decisiones propias, como una gran mujer independiente y de negocios. Su lema era: “Vuela alto y que nadie te corte las alas” ¿Por qué?… ¡Porque cuando somos independientes, somos libres! Y entonces, así ha sido mi vida. Pocas veces he trabajado para otros, he sido una mujer independiente persiguiendo sus sueños… ¡y muchos de ellos los he conseguido! En los años que llevo de empresaria, cada mañana despertar ha sido una alegría y una expectativa de lo que pasará ese día. Mi primer trabajo fue contestando teléfonos y recibiendo a los miembros de un prestigioso club privado como recepcionista en Nueva Orleans. Estaba feliz, pero sabía que ese no sería mi destino. Después inicié mi carrera en televisión y radio, y ¡yo misma producía y vendía mis propios programas! Hubo una época donde trabajé para un miembro de familia y fue una época edificante en cuanto a aprendizaje pero esa voz interna me susurraba continuamente“Aquí no es”… NO había manera de subir el escalón de la promoción. Así es que volé a territorios propios donde monté una revista, hice mis propios programas de televisión y radio con gran éxito e innovación. Todo lo que había soñado, se logró. Tenía mi empresa maravillosa que la titulé “Cerebros Activos” y prosperé más allá de lo que hubiera imaginado. Cuando deseas lograr cosas extraordinarias, vuela alto. ¡Toma acción y lánzate a la piscina aunque no sepas nadar!… así lo hice yo. Me dispuse, tomé acción. Me enfoqué a emprender negocios y compañias con gran éxito y en otras, con gran dolor y frustración. Quemé todos mis barcos. Me comprometí mentalmente en cuerpo y alma a salir adelante no importando nada. ¡Y jamás di marcha atrás! Han pasado los años, muchas horas de vuelo he vivido. El millaje ha sido extenso, con lecciones aprendidas y experiencias que se han convertido en mi patrimonio. Hoy con el corazón en la mano, Quiero retarte… Invitarte… Instigarte… A que pongas tu alma en lo que anhelas. A que emprendas un nuevo camino, haciendo aquello que te apasiona. Y para continuar mi historia…entonces encontré el amor de mi vida… tú. Si, ¡TU! … Tú eres el amor que tocó mi puerta. ¡Y años después llegó Internet, con sus blogs, Facebook, Instagram y Twitter! Conectarme contigo a través de las ondas radiales, la televisión y la palabra escrita… fue como encontrar el paraíso de las palabras, poder conectarme contigo sin tapujos ni límites, llegando a rincones del mundo jamás imaginados. Tocando corazones en un universo ávido de más.¡Y ese universo eres tú! Admito que no conozco del todo estos medios, que aún estudio cada día más su magia. Pero la decisión sigue siendo la misma. Deseo inspirarte y apoyarte en ese camino de crecimiento, al que te estás comprometiendo hoy. Porque estás comprometido, ¿cierto? Empoderarte a ser mejor… A que sobrepases tus propios límites y rompas tus promedios alcanzando la vida que tanto has soñado. Te estarás preguntando… ¿y ésta quien es para hablarme así, que autoridad tiene? Pues déjame contarte: Tengo la autoridad que me han dado los fracasos, los golpes y las tragedias que arrasaron con todo en mi vida. Apelé a mis recursos internos y a la fortaleza de un Dios que me ama igual que te ama a ti, porque interiormente siempre me mantuve en pie, mientras “rodaba” por el suelo. Hoy TODO, todo lo que hago es para ayudarte. Inspirarte, a que logres lo que t deseas alcanzar para tu vida y familia. Ya yo lo sufrí. Lo pasé. Ahora déjame acortar el tiempo en años mostrándote lo que ya aprendí viví. ¿Para qué inventar la rueda si ya existe? Sé que estás en un momento crucial de tu vida, donde o quemas tus barcos o simplemente te quedas en la misma zona de confort en la que has vivido siempre, quejándote de lo que pudo ser y no fue. Pero yo te digo… ¡No! ¡No! ¡No!